lunes, 15 de septiembre de 2008



Quiero que termine este instante de bajón
y en el momento estoy dándome cuenta, que no hace tanto del anterior, y me duele  reconocerlo.
Puedo intentar hacer las cosas que me hacen bien, que hago siempre para volver a sentir la alegría de caminar y sonreír.
Escribirlas, leerlas y así,  entonces retarme.
Por que las cosas escritas no se pueden hechar atrás.            Sólo pueden hacerse las sordas
Kundera me distrae y me enrosca a la vez, me da las sensaciones que desearía pasen por mi vida real y no la literaria. Los libros se me esconden cuando los busco y el frío me saca las ganas de salir una causalidad que lleva  a la otra. Como la metáfora del domino que va cayendo pieza a pieza hasta que algo lo para, o solo ya no queda más... y o te cruzaste con algo en el camino o fuiste lo bastante fuerte para ir enderezando cada una de tus partes. 



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